«Escribe una historia corta cada semana. Es totalmente imposible escribir 52 malas historias seguidas”

Ray Bradbury

Siempre me ha gustado escribir y, cuando tenía nueve años, allá en los tiempos en los que no existían los ordenadores, completé mi primer relato. Ya no recuerdo el título y seguramente no serían más de un par de páginas en un cuaderno de espiral del cole (de eso sí me acuerdo). Mi madre, que era muy ordenada y no llegó a estar al tanto de aquel hecho maravilloso, lo debió tirar en algún momento. Una pena, pese a ser un detalle sin mayor importancia en este impresionante universo que compartimos.

Pero aquel fue solo el primero. Luego hubo otros (como «El misterio del huracán o Las heroínas del Tiempo», que buena era yo para los títulos pomposos, ja), y, ya superada la agitada adolescencia, una infinidad de relatos de terror, fantasía o ciencia ficción de los que intentaré transcribir algunos al pc, en el recopilatorio especial RELATOS PRIMIGENIOS Y OTROS ESPANTOS por pura nostalgia.

Si os horrorizan, espero que me disculpéis. Estaba aprendiendo.

Algo que hice, y mucho, durante mi paso por Bubok, donde hubo en tiempos un concurso de relatos muy interesante que, aunque al final resultase que había estado siempre amañado por gente que no sabía perder —algo muy lamentable siempre, pero más en algo cuyo único objetivo hubiese debido ser hacer amigos y mejorar la escritura—, me obligó a escribir de forma organizada y continua. Fue un gran ejercicio del que siempre me alegraré.

También tuve mi etapa Ray Bradbury, por supuesto, intenté en su momento seguir su propuesta de escribir un relato a la semana durante un año, pero me temo que no llegué a conseguirlo. Eso sí, quedaron ahí unos cuantos más, para el recuerdo.

Aquí te ofrezco relatos de todas las épocas, algunos muy flojitos, pero otros incluso considerados muy buenos por mi síndrome de la Impostora. Así que, si te animas a leerlos, espero que los disfrutes.