LO QUE UN DÍA YO ESCRIBÍ PENSANDO EN TI
Pero tú siempre acuérdate de LO QUE UN DÍA YO ESCRIBÍ PENSANDO EN TI, sí, una frase de la canción Palabras para Julia.
Estaba escribiendo con el youtube a su aire, entre valses, óperas y demás, cuando de pronto me topé con este maravilloso tema de Paco Ibáñez, y he tenido la impresión de que era él quien me lo decía. Qué mal rato he pasado. ¡La de veces que la escuché con Javi sin saber que algún día lo haría sola, y me rompería el corazón!
Y he recordado lo único que tengo suyo, lo único que escribió pensando en mí, estos versos tan bellos. No están terminados y ya nunca los acabará, pero me gusta mucho conservarlos. Tenía mucho talento, Javi. Nunca le habían interesado mucho mis novelas de romance, no era un género que le interesara, pero, tras el derrame cerebral, al volver a casa después de un año de hospital luchando como un auténtico jabato por recuperar lo que quedaba de él, empezó a sugerir ideas para tramas y títulos.
Me di cuenta de que estaba angustiado, centraba todo su afán en colaborar también en lo posible en la economía de casa (pobrecillo, estaba hemipléjico, paralizado el lado izquierdo, y con su maravilloso cerebro muy mermado. Os lo juro, qué tristeza, siempre había sido un hombre muy inteligente y muy culto, buen ajedrecista), de modo que un día se me ocurrió decirle que yo era Bethany y él era Bells (por eso pone BETHANY BELLS en la marca de agua del poema, que es de su exclusiva autoría).
Le encantó la propuesta. ¡Qué contento estaba! Durante los años en los que pudimos disfrutar del Tiempo Regalado, escondiéndonos de la Muerte, me ayudó mucho a idear tramas para novelas o a inventar títulos. Wahaya, de LA CANCIÓN DEL VIENTO, es idea suya, una de mis novelas más bonitas.
Aunque a veces me volvía loca, no lo voy a negar, porque igual yo ya tenía una novela avanzada y hala, se le ocurría cualquier cosa y le veía tan ilusionado que me daba pena rechazar sus sugerencias (que, por otra parte, solían ser buenas), lo que me generaba volver a retomar una parte del trabajo.
En fin, no sé… Ni os imagináis lo que le echo de menos. No es que tenga la sensación de que soy la mitad perdida de algo que era magnífico, es que no soy nada y no puedo dejar de llorar.
Dicen que en un año se va pasando el duelo. Pronto se cumplirá y aquí estoy, llorando oyendo a Paco Ibáñez y leyendo el Poema de Javier Egozcue.
Cuando él murió aprendí con amargura que, todos esos pequeños detalles que hacen la vida luminosa, que nos hacen reír juntos, que nos hacen sentir tan cerca en un momento dado, luego duelen de una forma terrible… Soy una mujer decidida y fuerte y sé que tarde o temprano las cosas se calmarán, y ya no será todo tan punzante.
Dicen incluso que sonreiré recordando esas cosas que ahora son como puñales. Quizá, los que lo han pasado antes seguro que tienen razón. Pero, ahora mismo, y tras casi un año, la verdad, me parece increíble pensarlo.
Como me sigue pareciendo increíble que se haya ido.
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¡Qué historia más bonita! Los que os conocimos juntos podemos imaginar cómo te sientes ahora cuando piensas en él. Nos vemos en Ellim o tal vez en Meykle.



¡Qué bonito!
¡Eso sí que era amor!
Qué bonito, me encanta. Un beso.
Qué bonito detalle…
Me parece precioso.
Precioso
Qué preciosidad, la verdad.
Jus, me ha encantado!
Es precioso.
Qué bonito por Dios…
Precioso detalle!
Muy bonito.